Palacio sobre las olas

Jun 26, 2006 11:18:39

Con 160.000 toneladas y capacidad para más de 4.000 pasajeros, el Freedom of the Seas ya reina sobre el mar. En su interior encontrará increíbles atractivos, como una piscina para hacer surf y salones de lujo.

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Hablar de un crucero nos evoca de inmediato imágenes de playas caribeñas de arena blanca y aguas celestes, dignas de la mejor postal. Pero si nos referimos al Freedom of the Seas, la imponente embarcación que acaba de incorporarse a la flota de Royal Caribbean International, la cosa cambia.

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No solo se trata del crucero más grande del mundo, que empezó a navegar en abril, sino que en su interior cobija una serie de maravillas que, aunque no lo crean, en más de un momento harán que el pasajero se olvide de que se encuentra en altamar.

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Llegar al puerto de Miami, lugar desde donde parte el crucero (se recomienda estar mínimo dos horas antes de que la nave zarpe) y pararse frente a esta blanca mole nos deja casi sin aliento debido a su impresionante envergadura. Pero es mejor que se prepare para más sorpresas a bordo. Con 338 metros de largo y 56 de ancho (lo que alberga 11.817 camarotes y 15 cubiertas para pasajeros), esta nave ha sido concebida para ofrecer una experiencia pensada en cada miembro de la familia, bien sea divirtiéndose en el parque acuático, descansando en el oasis o bailando en el club nocturno al aire libre.

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Por el momento, el crucero realiza una única ruta, la cual abarca 8 días y 7 noches. Partiendo de Miami, la travesía se orienta luego hacia Cozumel (México), George Town (Gran Caimán), Montego Bay (Jamaica), Labadee (isla privada de Royal Caribbean en Haití), para atracar finalmente en Miami.

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Un mundo por descubrir

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No bien subimos al Freedom of the Seas quedamos impactados al ver cómo su interior deja corto a cualquier crucero de lujo que hayamos visto en las películas de Hollywood. Estamos en el Royal Promenade, un bulevar de 135 metros de largo que se asemeja al más elegante centro comercial de Europa.

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Aquí encontramos tiendas de marcas exclusivas, una taberna inglesa al estilo del siglo XVII y una barbería. Además, si no desea comer en alguno de los restaurantes de a bordo porque se despertó tarde y se le pasaron los horarios de atención, aquí hallará diversas cafeterías para saciar su apetito. Total, toda la alimentación está incluida. Eso sí, recuerde que en el crucero no se acepta dinero en efectivo (salvo las propinas, claro está), por lo que necesitará su tarjeta de crédito si desea comprar algún souvenir.

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Es hora de instalarnos en nuestra habitación. El Freedom cuenta con seis opciones, desde la suite presidencial familiar, con capacidad para 14 personas, balcón privado con piscina de hidromasaje y servicio de mayordomo, hasta la habitación promenade, para dos personas. La decisión ya dependerá de cada uno de nuestros presupuestos.

Fuente: http://www.elcomercioperu.com.pe/

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