Catarata de Gocta

Jun 26, 2006 11:24:21

Un recorrido de cerca de tres horas nos conduce hacia un hermoso escenario natural donde nos espera una de las más altas cataratas de nuestro planeta. El camino nos lleva por estrechos senderos y rutas de trocha con gran diversidad de flora.

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Luego de un largo viaje cruzando la parte oriental del Perú, llegamos al departamento de Amazonas. Esta región es escenario de frecuentes descubrimientos arqueológicos. En esta ocasión hablaremos de un hallazgo natural, al parecer la tercera catarata más alta de nuestro planeta.

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Esta comarca ofrece una bella combinación de geografía e historia que hace de ella un lugar mágico. A pesar de que la denominación Amazonas suscita la idea de una selva salvaje, la mayoría de poblados están situados en la sierra, aunque muchos antiguos asentamientos de la cultura Chachapoyas se ubicaron en zonas de selva alta y en bosques de neblina.

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El acceso a nuestro destino es un poco difícil, pero la recompensa no tiene precio. Nos dirigimos a conocer el famoso descubrimiento y nos dimos con la sorpresa de que efectivamente para los habitantes del poblado de Cocachimba, esta es parte de su entorno pues la catarata se puede divisar a varios kilómetros de distancia.

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En febrero de este año, que es temporada de lluvias y la catarata alcanza su mayor caudal, el alemán Stefan Ziemendorff realizó junto con el guía don Telésforo Santillán, del caserío de Cocachimba la medición de la base y altura de la catarata. Se dieron con la sorpresa de que las dimensiones colosales de la catarata superan en altura a la catarata Yosemite en EE.UU., considerada hasta ese momento la cuarta más alta del mundo. Según los cálculos del alemán, la altura de las dos caídas de Gocta suman 771 metros.

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Emprendimos nuestro viaje después de haber escuchado todo tipo de comentarios sobre este atractivo natural. A una hora de haber partido de Chachapoyas, nuestro guía Martín Chumbe nos tenía una sorpresa. Cruzando el río Utcubamba nos detuvimos para apreciar los petroglifos de Pitaya que presentan interesantes figuras . En la gran pendiente rocosa apreciamos unos sarcófagos de los antiguos chachapoyas ubicados allí hace cientos de años y que se confunden con el acantilado.

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En el poblado de Cocachimba nos recibieron con un suculento desayuno compuesto de truchas fritas y yucas doradas, que nos dio fuerzas para emprender la caminata que tarda a buen andar cerca de tres horas. Desde el poblado podíamos ver la catarata. ¡Parecía estar tan cerca! Algunos en caballos, otros a pie, nos introducimos en la espesa vegetación que esconde el camino entre ríos y pequeñas cascadas, caminando sobre piedras resbalosas y otras que fueron labradas por los antiguos pobladores y que están tapadas por el musgo.

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Durante el recorrido se puede apreciar muchas otras cataratas de menos altura en las altas pendientes que caen desde los verdes acantilados.

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Al doblar por el borde del río escuchábamos su presencia , olvidamos el cansancio y avanzábamos cada vez más rápido. Llegamos hasta la base de la catarata donde sus aguas caen desde una inmensa altura. Nos sentíamos diminutos, su caudal se convertía en gotas muy finas de agua que se deshacían como humo y llegaban hacia nosotros como ráfagas de lluvia.

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Cómo llegar

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Para llegar a Chachapoyas debemos tomar un autobús desde la ciudad de Chiclayo, ya que en Chachapoyas aún no se han reactivado los vuelos aéreos. El viaje tarda cerca de nueve horas.

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